Embarazo que no fue

Esta vez sentí muy diferente cuando me enteré que estaba embarazada. Claro que me invadió la inevitable angustia, pero también me puse muy contenta porque lo estábamos buscando. Antes de empezar a pensar en todo lo que implicaba, una sonrisa enorme apareció en mi cara cuando visualicé las dos rayitas en la prueba casera. Quería vivir nuevamente todo el proceso, ver mi cuerpo cambiar, sentirlo moverse dentro de mí, morirme de emoción por conocerlo, amamantarlo y ser testigo de sus primeras veces. Se necesita medio segundo para saborear la dulce y caótica idea de otro crío. Me preocupaban cosas como de dónde iba a sacar tanto amor si al primero ya lo adoraba, cómo se iba a llamar si era hombre, las elevadas colegiaturas de la universidad, mi trabajo, la organización del tiempo. Jamás me alarmó la idea de alguna complicación en mi embarazo. No, esas cosas no me suceden a mí.

Una semana después de enterarme que estaba embarazada empecé a sangrar de la nada. El doctor me dio reposo, progesterona, muchos líquidos, un análisis de sangre para cuantificar la hormona y una cita dentro de cuatro días. Era tan temprano en mi embarazo que aún no se podía ver nada. Me recosté y así pasaron 72 horas de sangrado intermitente con mucha incertidumbre. Me puse a pensar en todas las cosas que probablemente hice mal: Ximena, tienes que hacer ejercicio, comer a tus horas, estás muy flaca, no te desveles, te estresas mucho en el trabajo. Como siempre lo primero que hice fue echarme la culpa.

Quería que mi parte racional me dominará, pero en la sala de espera del consultorio estaba aterrada. Lo único que quería escuchar era que todo se iba a arreglar con un poco de reposo, pastillas y cuidados; que iba a conocer a mi bebé en 9 meses. No sucedió. El embarazo fue inviable desde el principio. Mi cuerpo ya había iniciado el proceso para detenerlo. No te preocupes, dijo el doctor, no hiciste nada malo, no estás predispuesta, es una cuestión de suerte, hay un 15% de posibilidades de que suceda cada vez que una mujer se embaraza. Tenemos que limpiar tu cuerpo y pueden intentarlo después sin problemas. A mí se me atoraron las lágrimas en la garganta. Es duro ilusionarte, tener expectativas llenas de amor y por cuestiones que no entiendes las tienes que dejar ir. Te sientes culpable y tienes mucho miedo de intentarlo nuevamente.

Sé que era un embarazo químico, que mejor ahora que después, que la naturaleza es inteligente, que mi cuerpo sabe lo que hace y que todo va a estar bien. Pero prefiero no jugar a ser fuerte. La verdad es que estoy triste.

Lo que más duele es la desilusión.

Le pasa al 15% de las mujeres que se embarazan y aun así nadie habla de esto. Yo decidí no quedarme callada y pretender que nada sucedió porque no es un secreto que me avergüence. Además, sí pasó algo y se sintió muy feo. Supongo que es mi forma de acompañar a todas las mujeres que han pasado por esto. Aquí estamos, más valientes que nunca y listas para lo que sigue.

5 comentarios en “Embarazo que no fue

  1. Hola! Hace poco sigo tu página en face y encantan tus posts… este me llamo mucho la atención, cada que leo yn titulo así como si fuera un iman me llama… es normal que te sientas asi, somos muchas las que hemos vivido esto en diferentes etapas del embarazo, te invito a que leas Mirar al cielo, http://www.miraralcielo.net y encuentres cobijo. Abrazo de mamá a mamá

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s