¡Mamás del mundo, uníos!

(OK exageré con el título de este post)

unios

Hoy amanecí con un beso húmedo del crío en mi cachete. Nos levantamos, me lo puse en el fular y bajamos a desayunar. Preparé un poco de manzana para él y un café bien cargado para el Culpable y para mí (sí, me tomo una taza de café de vez en cuando) porque últimamente dormimos fatal con los despertares nocturnos. A las nueve nos quedamos solos como todas las mañanas. Después de cambiarlo, lo amamanté bajo una cobija porque hacía mucho frío y lo acosté en su cuna para la siesta matutina. Me senté frente a la computadora y me puse a trabajar. En pocos minutos llegó su adorable nana tatuada para ayudarme a cuidarlo el resto del día y yo pueda cumplir con mis responsabilidades laborales.

Así inician mis días como una madre caótica que trabaja desde casa. Sin embargo, no puedo evitar pensar en todas las mamás que dejan a sus hijos en una guardería desde los 40 días de nacidos. Hoy más que nunca las admiro por su fortaleza. No debe ser fácil. La mayoría de los bebés ni siquiera sostienen la cabeza. La licencia de maternidad en México es una ridiculez y no todas nos podemos ir a vivir al Reino Unido o a Noruega donde dan 315 días de permiso.

Si yo trabajara en una oficina y mis condiciones fueran otras, definitivamente lo hubiera hecho también porque en realidad en este país no hay muchas opciones.

Es frustrante tener que enfrentarse a esa decisión: mi carrera profesional o mi maternidad. Simplemente no estoy de acuerdo. No hay por qué elegir. Se podrían hacer las dos cosas si el gobierno y la iniciativa privada nos apoyaran más.  Y no hablo sólo de las licencias de maternidad, hablo de guarderías de calidad, espacios para amamantar, horarios flexibles en las oficinas. Y no solamente para las mujeres. Los hombres también deben tener estas oportunidades para fomentar una crianza compartida. Aún recuerdo cuando regresamos del hospital después del parto. Pasamos una noche de locura, imagínense a dos padres primerizos sin la remota idea de cómo calmar a un bebé. A la mañana siguiente, el Culpable se tuvo que ir a la oficina porque no tuvo ni un día de permiso de paternidad. Me quedé en la casa sola, con una cosa extraña en mis brazos que no dejaba de llorar, adolorida por el parto, los pechos hinchados, un cansancio brutal y sintiéndome inmensamente sola. No es una memoria tan dulce.

Me preocupa que ni siquiera sea un tema recurrente en la agenda pública. No escucho muchos discursos de candidatos diciendo que pondrán guarderías gratuitas y buenísimas o que lucharán para aumentar los días de los permisos de maternidad y paternidad. No está como eje central en ningún plan de desarrollo y parece una cuestión irrelevante. Lo cual es inconcebible si las mujeres somos la mitad de la población y la mayoría de las personas en algún momento de su vida tienen hijos.

Pero lo que más más me preocupa es nuestra resignación. Es estar agradecidas por los 40 días en vez de luchar por lo justo. Yo no me puedo deshacer de ese pensamiento gris insistiendo que desde que soy mamá mis oportunidades laborales se redujeron en un 80%. Eso está muy mal. Lo peor de todo es que los más afectados son los niños y no es como si ellos puedan organizar un grupo de cabildeo para poner en la agenda sus necesidades. Así que nos toca a nosotros.

Por eso hoy les digo que no se queden calladas. Tienen derecho a trabajar y al mismo tiempo tener una familia. No por ser trabajadoras somos menos madres y no por ser madres somos menos profesionales. Participen en la vida política, acérquense a sus representantes.  Levanten la voz y exijan. No son beneficios, es lo justo.

Un comentario en “¡Mamás del mundo, uníos!

  1. No podría estar más de acuerdo contigo!!. Las leyes relativas a la maternidad son verdaderamente absurdas, 42 días después de que nace el bebé es completamente insuficiente, se la pasan diciendo que la lactancia exclusiva es lo mejor, pero mínimo debes dar Leche materna por 6 meses ( para que valga la pena el esfuerzo), por otro lado se supone que tienes derecho a 2 periódos de 30 min para darle de comer a tu bebé en tu área de trabajo, peeeero deben tener instalaciones destinadas a ese fin, cosa que no sucede en la mayoría de los trabajos, y aunque así fuera ¿quién te va a llevar a tu bebé a tu trabajo y luego regresarlo a la guardería?. Y como nada de eso es real, te dan “chance” de que te salgas una hora antes, como si eso hiciera la diferencia. En verdad NO ES JUSTO!!
    Yo renuncié a mi trabajo godinez justo terminando mi licencia de maternidad para poner mi propio negocio, y la decisión la tomé después de ver años de compañeras y compañeros de trabajo que no pasaban tiempo con sus hijos, que estaban al pendiente de ellos a través del teléfono, que apenas los dejaban en la escuela a las 7:00 y nos los volvían a ver hasta la hora de dormir, que si se enfermaba no se los recibían en la guardería y lo dejaban encargado con quien se pudiera, porque ese día era imposible faltar al trabajo.
    Siempre supe que yo no quería eso para mi familia, pero no todos podemos salirnos de trabajar como yo lo hice, no debería de ser así para nadie y aunque suene dramática y exagerada, creo firmemente que esta fractura familiar ha sido la razón de tantos problemas como sociedad.
    NECESITAMOS ALZAR LA VOZ!!

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