Las cosas que dije que no haría

abrazo

Así somos. Siempre juzgando. Siempre emitiendo una opinión sin antes tratar de ponernos en los zapatos de alguien más. Nos siento cada vez más lejanos de la empatía, el entendimiento, la tolerancia y la solidaridad.

No crean que por ser domingo me entran unas ganas terribles de sermonear, solo estoy pensando en todas las cosas que dije que no haría cuando fuera mamá y aquí estoy, tragándome mis palabras en medio del maravilloso caos.

 

  1. Nunca voy a usar pañales desechables

Perdón planeta, pero agradezco la existencia de los pañales desechables y las toallitas húmedas. Me da remordimiento, pero luego me visualizo lavando pañales de tela y se me quita.

  1. Nunca voy a dejar que el crío duerma en nuestra cama.

Este punto se resume en tres palabras: VIVA EL COLECHO. Dormir los tres empiernados es lo que me permite descansar un poquito y poder levantarme lo suficientemente fresca para montar al mundo y resolver los mil y un pendientes. No es fácil ser mamá, trabajar y llevar la casa. Las ojeras y el mal humor son una amenaza constante. Ahora entiendo la dificultad de la doble carga a la que muchas nos enfrentamos, por no decir triple, cuádruple…

  1. Nunca voy a formar parte de los grupos de mamás en Facebook.

Esto me parecía ridículo, innecesario y una completa pérdida de tiempo. Solía pensar: mejor búsquense amigas de verdad. Pero está claro que yo no tenía ni idea acerca de la soledad que acompaña la maternidad, sobre todo al principio. Con esto sí se me debe estar haciendo la boca chicharrón, porque no sólo me parecen una gran herramienta para no sentirte sola en la crianza, sino que me confieso una adicta. Me encanta leer los comentarios de otras mamás y darme cuenta que muchas están pasando por lo mismo que yo. En estos grupos encuentras consejos, apoyo, compañía, solidaridad y por supuesto muy buen chisme.

  1. Nunca le voy a dar comida ya preparada para bebés.

Sí lo entiendo; todas queremos ser muy naturales y en serio nos esforzamos por darle lo mejor a nuestro bebé, pero no hay nada como el click de un frasco de papilla cuando son las dos de la tarde, tuviste un día de locos, todavía tienes muchas cosas que hacer, el bebé tiene hambre y en serio no tienes tiempo para lavar, hervir, moler.

  1. Voy a dejar que llore y a educarlo desde chiquito para que no haga berrinches.

Yo nunca dejo a mi crío llorar. No puedo. Además he aprendido que el llanto de un bebé no es una herramienta manipulativa. Cuando llora es que necesita algo y trato de atenderlo lo antes posible. Ya veremos qué es lo que pienso cuando lleguen los famosos y terribles berrinches de los dos años.

  1. Mi trabajo siempre va a ser mi prioridad.

La verdad es que eso sí cambio desde el día uno. Mi vida profesional ya no es lo más importante en mi vida. Ahora tengo la suerte de trabajar desde casa y más o menos puedo forjar mis horarios, pero de lo que sí estoy segura es que nunca jamás volveré a aceptar un horario matador de 9 a 9 (o más) como lo hacía antes, aunque sea el trabajo de mis sueños.

  1. Nunca voy a descuidar la intimidad con el Culpable.

No es que mi amor se haya reducido, pero si ahora toco la cama es sólo para dormir. Lo único que quiero hacer en mi tiempo libre es dormir. El crío ya tiene nueve meses y yo sigo brutalmente cansada. Por más que intento no puedo pensar en montar absolutamente nada como jinete del apocalipsis. A esto súmenle la reducción de espacios y tiempos para la pasión. Ya me ha pasado que a la mitad suena un alarido de un crío que reclama atención. Siento que mi cuerpo está enfocado en alimentar y no quiere otra cosa. Lo acepto resignada y con la esperanza que esto algún día cambie: no tengo ganas y punto.

  1. Nunca voy a ir a restaurantes con mi bebé.

Sí, yo era de esas que volteaba a ver feo a las familias ruidosas que iban a restaurantes con pañaleras, carriolas y niños. No entendía por qué no se quedaban en  casa y nos dejaban comer en paz a los demás. Pues pido disculpas por todas las miradas hostiles que aventé sin imaginarme que en unos años sería la que se sentaría en una mesa, cargada como una gitana y con un crío en brazos que va a estar súper inquieto y sí, probablemente va a llorar antes de que llegues al postre.

  1. Nunca voy a amamantar en público.

He olvidado el significado del pudor. La mitad de esta sórdida ciudad ha visto mis pechos. No me importa en donde esté o con quién, si el crío tiene hambre le doy de comer. Antes trataba de cubrirme, pero pues a él no le gusta así. A ver, ustedes métanse al baño a comer o háganlo debajo de una cobija. Pues claro que no.

  1. Solamente voy a amamantar a mi bebé lo mínimo necesario.

Llevamos nueve meses y contando. Me encanta la lactancia. El simple hecho de saber que mi cuerpo es capaz de producir leche para que mi bebé se alimente y esté bien me parece maravilloso. Ya sé que es lo más normal del mundo, pero yo no lo supero. Cada vez me llena de emoción y me conmueve hasta las lágrimas (ok exageré pero sí me pone muy feliz). Las miradas que compartimos cuando estamos tan cerca, en esa conexión tan única y tan nuestra, no las cambiaría por nada. Sé que algún día tendremos que parar (obvio no voy a aplicar la #gameofthrones), pero tan sólo de pensarlo me invade una nostalgia infinita.  Así que mientras tanto lo disfruto al máximo.

  1. Nunca me voy a vestir igual que mi bebé.

No lo hago todos los días, pero a veces no lo puedo evitar y otras lo hago sin querer. Y sí, también me tomo fotos cuando estamos haciendo el mismo gesto. Ni hablar.

  1. Nunca voy a descuidarme.

La verdad es que recuperé mi peso en tres semanas (no me odien), pero es casi lo único positivo relacionado con mi aspecto físico. Siempre me pongo lo más cómodo que encuentro en el clóset, mis uñas no están pintadas, mi pelo está hecho un desastre, mis cejas parecen un azotador, uso la ropa interior del embarazo, me quito la pijama por ahí de las 2 de la tarde y siempre estoy manchada de algo.

  1. Mi único tema de conversación nunca va a ser sólo mi crío.

Creo que esto no necesita más explicación, incluso abrí un blog. Por favor síganme visitando con base en el recuerdo de lo divertida que era antes.

  1. Nunca voy a llamar a mi bebé con nombres cursis y ridículos.

Mi amor, corazón, luz de mis ojos, mijito, chiquitín… No lo hago, pero ganas no me faltan de llamarlo principito.

5 comentarios en “Las cosas que dije que no haría

  1. Esto sí que fueron muchos nuncas. Jajaja. Pero así es, creemos una cosa cuando no la vivimos en carne y hueso. Todo cambia, incluyendo a nosotros mismos. Yo también decía lo del pañal. Je je je. Buena entrada. Gracias.

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  2. Hola tengo mi primer baby de 20 días hasta hace unos días empezó con los cólicos y bueno pobre me pone mal verlo con su malestar en fin a lo que voy y ojalá me ayuden he notado que cuando le doy fórmula (porque le complemento siento que no agarra bien mi pezón y amamantar acostada como todos quieren que lo haga me resulta difícil y me da miedito que me gana el sueño soy mombie), siempre se le derrama la leche y acaba todo mojado como mexicanos que somos me dicen que va a tener problemas del habla por qué se le cayó la mollera o el paladar porque le sacamos el biberón como de una manera brusca y más cuando lo vemos que se ahoga con algunos tragos de leche ya sea de mi pecho o del biberón y también porque al comer de mi pecho me chupa mi pezón y hace un ruido como si fueran besos tronadores ojalá me ayudes saludos

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