30 formas en las que la maternidad me ha cambiado

30 formas

  1. Ya no me da asco ningún fluido corporal de mi crío. Llámenle resignación si quieren.
  2. En mis “tiempos libres” lo único que se me antoja es dormir.
  3. He desarrollado habilidades de mujer biónica. Mi sentido del olfato detecta la presencia de “algo” en el pañal por más diminuto que sea. Además puedo escuchar el llamado de mi crío en otra habitación, incluso en otro piso, antes de que el sonido salga de su garganta. Nadie más lo escucha, todos me quieren convencer de que estoy loca, pero no, segundos después el bebé está llorando.
  4. Puedo pasar todo el día en pijama y cuando tengo que escoger qué ponerme SIEMPRE elijo lo más cómodo.
  5. Ver una película en casa significa una rica siesta en el sofá con ambientación.
  6. Me encantan las visitas, pero en vez de platicar agradezco que carguen al bebé un ratito.
  7. En vez de mezcal, ahora ofrezco una amplia variedad de tés.
  8. Prefiero comer en casa a salir a un restaurant. Como cocinar casi nunca es opción, la pizza y, por lo tanto el repartidor, son mis mejores amigos.
  9. Pensar en irme de fiesta me da flojera, me parece una logística complicada y me aterra la mañana siguiente.
  10. Mis cejas son un bello azotador.
  11. No me importa salir a la calle con uno más grande que el otro (la que entendió, entendió).
  12. Puedo hacer muchas más cosas al mismo tiempo: cargar al crío y acariciar a mi perra con el pie, mientras estoy en una reunión telefónica de trabajo, tomo nota y le mando un whats al Culpable para que traiga pan para la comida.
  13. ¿Qué es sexo?
  14. Empiezo a desarrollar un amor sincero y bastante intenso por quien me ayuda en casa.  La amo.
  15. Lo único que me despierta es el llamado del crío. Los mosquitos, los ronquidos, las sirenas y la alarma del despertador me arrullan.
  16. Constantemente se me acaba el espacio en mi teléfono porque tomo muchas fotos y videos de la misma persona. Muchas, todo el tiempo.
  17. La idea de un viaje a la playa me estresa más de lo que me emociona.
  18. Lloro con videos en internet estúpidamente cursis. Por ejemplo, uno en el que los niños reconocen a sus mamás con los ojos vendados y otro con emotivos abrazos que le dan los soldados estadounidenses a sus hijos y esposas al volver a casa. Sí, es ridículo, pero a mí se me escurren las lágrimas.
  19. Trabajar desde casa toma una nueva perspectiva: es-muy-di-fi-cil.
  20. Aprendí a encontrar la felicidad en medio del caos.
  21. Rockeo con Cri-cri.
  22. La idea de una cita romántica con el Culpable es: “vamos a aprovechar que el crío está con su abuela para dormir un rato”.
  23. La idea de una cena con mis amigas es platicarles lo rápido que crece mi bebé mientras me miran fijamente y fondean su copa de vino.
  24. Me arranco pestañas para pedir un solo deseo: dormir una noche entera.
  25. Ahora los desastres como la casa desordenada, la papilla en el suelo, la regurgitación en mi blusa me parecen chistosos.
  26. En general, todo me parece más chistoso.
  27. Ya no me da miedo encontrarme a un exnovio en la calle cuando tengo ojeras, estoy fachosa y mi pelo está de mal humor.
  28. Ahora agradezco infinitamente cuando alguien me hace la caridad de ayudarme con las bolsas del súper, a pasar un bache o subir un escalón con la carriola en las jodidas banquetas de nuestra ciudad y a cargar el garrafón de agua. Que dios se los pague.
  29. Absolutamente todo me conmueve más.
  30. El principal objetivo de mi día es encontrar nuevas formas de hacer a mi crío reír. De pronto se convirtió en lo más importante; mi misión de vida.

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