Vacunas en el IMSS

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¿Vacunar o no al crío en el IMSS? Esa es la cuestión.

Yo decidí ponerle las vacunas en el IMSS a mi bebé porque, después de hacer una investigación y preguntarle a muchos pediatras, me enteré que el sistema universal de vacunación mexicano es  bastante bueno.

Por supuesto que la idea de llevar a mi recién nacido a una clínica pública era muy negativa. Me merezco todas las piedras que quieran aventar por mi mentalidad burguesa.  Me daba miedo que  las vacunas no fueran de buena calidad, que me hicieran esperar mucho, que la enfermera que lo inyectara fuera una bruja y no tuviera las manos limpias, que las vacunas no estuvieran bien refrigeradas, que el ambiente fuera insalubre y mi hijo pescara una enfermedad en los pasillos. Cuando analicé mis miedos me di cuenta que la mayoría eran prejuicios y luego pensé en todas las madres que no tienen los recursos para que un pediatra privado le ponga las vacunas a sus hijos. Así que me armé de valor y  fui a la clínica del seguro social que me queda más cerca.

Entré con mi carriola  enorme y el crío dormido. El policía me pidió mi carnet. Cuando le comenté que no tenía me envió directo al tercer piso. Ese día no servía el elevador, pero dos almas caritativas me ayudaron a subir por unas escaleras muy angostas. Me paré enfrente del mostrador y tuve que esperar unos minutos a que la señorita se dignara a levantar la mirada y contestar mi pregunta. Siéntese ahí y espere a que la llame para pasar  al consultorio de medicina preventiva. Yo no sé porque las empleadas del seguro social están tan enojadas con la vida.  Me senté obedientemente y espere media hora. Cuando el bebé despertó me acerqué nuevamente al mostrador y le dije que mi recién nacido estaba inquieto. Tiene que esperar su turno, dijo sin mirarme a los ojos, así son las cosas aquí. No entendí exactamente la intención de su comentario. La verdad yo no quería pelear. Sólo quería que le pusieran la vacuna a mi bebé.

Después de 50 minutos me pasaron al consultorio. Me recibió una enfermera regordeta con el pelo chino coronado con un gorrito.

  • ¿Me permite su carnet?
  • No tengo.
  • ¿Usted no está dada de alta?
  • No
  • Por lo tanto, el niño tampoco.
  • No
  • Entoces no lo puedo vacunar ahorita.
  • ¿Cómo que no? Las vacunas son un derecho universal y todos los niños son beneficiarios aunque no estén inscritos. Por favor, póngale las vacunas que le corresponden. Nació hace una semana. Esta es la cartilla que le dieron en el hospital.
  • Pase a la Dirección para que me autoricen ponerle las vacunas a su hijo. Está en el primer piso.

Nuevamente bajé por las escaleras angostas con mi carriola. En la Dirección me dijeron que el permiso me lo debía dar la  Jefa de Enfermería. Mi bebé empezó a llorar. Tenía hambre. Así que antes de ir a buscar la bendición de la Jefa, me acomodé un una silla dura. Con mucho trabajo (mi bebé acababa de nacer y yo no tenía experiencia en eso de amamantar en lugares públicos), saqué la manta para cubrirme, un trapito, le puse el freno a la carriola, tomé al bebé y lo puse en el pecho. Suspiré. Estaba sudando. La gente se me quedaba viendo. Con el tiempo me he ido acostumbrando a  esas miradas raras.

Cuando terminó de comer me cubrí como pude para no dar un espectáculo, puse al bebé en el huevito, guardé mis telas, me acomodé la blusa y fui a buscar a la Jefa. Maldita sea. Se me olvidó eructarlo. Le puse el freno a la carriola, saque un trapito, tome nuevamente al bebé y le di los golpecitos para que sacara esos aires que más que de una criaturita parecen de un borracho. ¿Cómo pueden salir semejantes eructos?

La Jefa me hizo esperar unos minutos antes de recibirme. Creo que no le caí bien. Voy a hacer una excepción, pero es importante que usted y su hijo se den de alta. Así son las cosas aquí.  Subí otra vez al tercer piso, esta vez cargando la carriola porque nadie me ayudó. Tuve que esperar otros quince minutos a que me volvieran a pasar al consultorio. Le entregué el permiso a la enfermera gordita. Me sonrió y dijo; véngase para acá bebé hermoso. Lo pesó y lo midió con mucho cariño. Le descubrió el brazo y con una mano de santa le puso la vacuna. Mi crío apenas lo sintió. Cuide mucho a su bebé, me dijo al despedirse.

Después de dos horas, un poco de estrés y muchas vueltas, salí de la clínica con mi hijo vacunado. Cada vez que le toca vacunarse acudo al mismo lugar con la misma enfermera gordita que tiene mano santa. Ahora ya sé que me debo de llevar al crío en el fular y pasar primero con la Jefa para que autorice el procedimiento. Calculo que me tardaré mínimo una hora y me tomo una dosis de paciencia y buen humor antes de ir. Ya hasta hago bromas que incomodan a la Jefa pero le arranco una sonrisita y a la señorita del mostrador le llevo dulces para que las horas que pasa en el trabajo que al parecer odia le sean más amenas.

Así que definitivamente yo les recomiendo ponerle las vacunas a su bebé en el IMSS si tienen tiempo y paciencia. Eso sí, después de vacunarlo denle un baño con agua calientita y estén pendientes de su temperatura. Nada que un tempra y una buena siesta no puedan arreglar.

4 comentarios en “Vacunas en el IMSS

  1. Yo la llevo al centro de salud. Y todo iba excelente… Hasta que cumplió el año y le tocaba la triple viral y que no hay y que regrese el martes. Y que el martes no hay y que el próximo martes. Y después de cuatro visitas a dos centros de salud diferentes, cuando la beba tenía casi un año y tres meses, y la vacuna seguía agotada, decistí y fui al pediatra privado… Ese ha sido mi único pero… Y que el esquema de vacunación no incluye la vacuna de la varicela… Pero bueno. Xoxo

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  2. Nosotros hemos vacunado a Cronopio solo en el IMSS, incluso por recomendación de su pediatra privado. El dice que en la medicina privada promocionan sus vacunas como si tuvieran más poderes que las que se aplican en la medicina pública, pero que eso no es cierto, que son exactamente las mismas vacunas para todos. Una vez que haces la parte burocratica, creo que no hay tanto lío y con suerte no hemos esperado mucho tiempo.

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  3. Es más fácil el procedimiento en una clínica del DIF/Salubridad del DF. Hay una en cada colonia. Solo debes llevar tu carnet. El Seguro Social da servicio a asegurados solamente y por eso necesitas las firmas. Te puedes asegurar como trabajadora independiente y tu hijo también estará cubierto. Y sí, las vacunas que pone el dr en su consultorio privado son las mismas que compra el gobierno masivamente para toda la población. El sistema de vacunación de este país es de las pocas cosas exitosas con las que contamos.

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