Bienvenido a esta perra vida

El trabajo de parto puede durar 12 horas, decían, y sobre todo si eres primeriza. Así que cuando sentí las primeras contracciones a las 6 de la tarde, me preparé mentalmente para una larga espera. Le mandé un mensaje a mi marido para avisarle y al parecer él también lo tomó con mucha calma porque no vino a la casa inmediatamente. Nunca tuve tal cosa como “contracciones irregulares” ni pude utilizar la mentada app que las registra. Este asunto se desató con frenesí en minutos. A la hora estaba teniendo contracciones regulares y brutales.

Cuando el culpable de toda esta situación (mi esposo y aquella tarde de pasión) llegó a la casa estaba la sala de cabeza y yo tirada en el piso ahorcando a mi pobre perra, que era lo único que tenía a la mano para abrazar cuando venía la contracción. Claro que olvidé las famosas respiraciones del curso psicoprofiláctico, la pelota de pilates, la música relajante y, por supuesto, la calma y la relajación. Es que las que ya lo vivieron me pueden entender: ¿cuál sensación de intensidad? Las contracciones duelen y muy cabrón.

El adorable culpable le llamó al doctor. Dile que se relaje, alcancé a escuchar por el altavoz, métela a bañar y pónganse a ver una película. Todavía le falta mucho. Por lo visto él tampoco se esperaba un trabajo de parto tan rápido. Así, me metí a la regadera y me dieron unas ganas irresistibles de pujar.  Me tiré al piso resignada a que el crío iba a nacer ahí mismo, en el baño  de mi casita en la colonia Roma. Fue entonces cuando mi marido se puso histérico. Ximena, me gritó, no se te ocurra pujar, ponte a jadear, vístete y vámonos al hospital. Lo mire con ojos de perra rabiosa y una sonrisa confusa. No me podía mover. Como algún dios inexistente le dio a entender, me puso un vestido. Cuando me paré, notamos una burbuja entre mis piernas. ¡Es la cabeza del bebé!, gritó angustiado. Pero no, resulta que era la fuente. Nunca nadie me dijo que eso podía pasar. Yo creía que se reventaba y salía agua, pero no que podía escaparse de mi cuerpo en forma de burbuja y quedarse colgando (disculpen la imagen).

En fin, entre contracción y contracción logramos subirme al coche. Camine descalza por la calle, con la cara manchada de sangre, el pelo mojado y alborotado. Los vecinos salían de sus ventanas para desearme suerte. Yo no recuerdo el trayecto, pero mi esposo me contó que les respondí con un grito desgarrador. Me fui a un lugar muy lejano y cuando recuperé consciencia estaba ya en la sala LPR. Alguien me preguntó si traía un top para meterme a la tina y yo casi me fui a su yugular. ¿Un top?  ¿En serio? ¿Cree usted señorita que en este momento tengo una pizca de pudor? Me arranqué el vestido y brinqué al agua. Pregunté cuántos centímetros tenía de dilatación y el doctor dijo: Ximena, estás lista para parir desde hace cómo media hora. Tienes suerte de haber llegado al hospital.

Sólo hasta ese momento me relajé, el dolor desapareció, recordé las respiraciones y con mucho cariño empecé a expulsar a mi bebé. Aún no encuentro palabras para definir esa sensación tan maravillosa. Literalmente, lo sentí salir de mis entrañas a un mundo raro. Tuve ganas de enseñarle todo.

Me lo pusieron en los brazos, lo escuché llorar, noté sus enormes pestañas. ¿Ya nació?, pregunté. Todos se rieron. En las fotos tengo cara de asustada, el culpable tiene una sonrisa radiante. Apreté a mi bebé contra mi cuerpo y le dije: Bienvenido a esta perra vida. Espero que seas muy feliz.

parto

Eso fue hace tres meses y ahora estoy escribiendo para ustedes, #madrescaóticas.. Escribo entre bebé, trabajo, marido, casa, amigos, familia, perra y mis propios pensamientos inevitablemente oscuros.

Consejos desde el caos para el parto natural:

  1. Aléjate de todas tus mascotas durante las contracciones. Ellas no son las culpables.
  2. Es muy difícil, pero trata de recordar las respiraciones.
  3. No te esperes tanto tiempo para ir al hospital, aunque seas primeriza. Uno nunca sabe.
  4. Confía en tu cuerpo.
  5. Disfruta cada sensación (es en serio).

6 comentarios en “Bienvenido a esta perra vida

  1. He leído un post tuyo y me he quedado tan enganchada que ya voy por cuatro, este me ha emocionado especialmente, mi parto fue muy parecido llegando al hospital lista para empujar y me han vuelto las emociones de ese día, mi bebé tiene 6 meses ya! Te sigo porque ya no puedo dejar de leerte, jeje, no comparto el colecho pero sí lo de hacer lo que mejor te convenga en cada momento! Un saludo desde Londres 😃

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